Megacuasua Esma: Astiz, el Tigre y el grupo de tareas de Massera
El TOF 5 conden贸 a doce de los 18 acusados a prisi贸n perpetua. Hubo dos absoluciones. Culp贸 a los represores por el homicidio de Walsh y de los secuestros y asesinatos del grupo de la Iglesia Santa Cruz.
Por Alejandro Dandan
Publicado en P谩gina/12, 27 de octubre de 2011

Lilia Ferreyra empez贸 la ma帽ana revisando papeles, buscando. Finalmente agarr贸 el original de la copia mecanografiada de la Carta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh. La mujer entr贸 a la sala Auditorium de los Tribunales de Comodoro Py con las hojas guardadas en la cartera, la letra, guard谩ndolo a 茅l, extendiendo en ese espacio as铆 sacralizado su presencia: 鈥淓l juicio para m铆 tiene un sentimiento m谩s 铆ntimo鈥, dijo. 鈥淟a sensaci贸n de que es una respuesta tard铆a al alegato que Rodolfo escribi贸 en la Carta a la Junta Militar, por eso lo traje: es la respuesta que la Justicia le da a este escrito que tengo en mis manos 34 a帽os m谩s tarde.鈥
El presidente del Tribunal Oral Federal 5, Daniel Obligado, ley贸 finalmente, despu茅s de dos a帽os de juicio oral y de esperas, de pruebas, testimonios y desgarros, la sentencia del hist贸rico primer juicio a los represores de la Escuela de Mec谩nica de la Armada. El Tribunal conden贸 a 12 de los 18 represores a prisi贸n perpetua por privaci贸n ilegal de la libertad y tormentos agravados y homicidios. Entre ellos, quedaron los nombres m谩s emblem谩ticos y algunos de lo de mayor peso dentro de la estructura militar: Jorge el 鈥淭igre鈥 Acosta, jefe operativo del principal centro clandestino de la Marina; Antonio Pern铆as, Ricardo Cavallo, Jorge Radice, Oscar Montes y Alfredo Astiz, que cuando escuch贸 la sentencia dej贸 de esconder la cara, sac贸 pecho y una escarapela de alg煤n lado para pon茅rsela en la solapa seguido fijamente por una de las c谩maras de la sala. Las 12 perpetuas incluyeron las acusaciones por los homicidios de los 12 integrantes del Grupo de la Iglesia Santa Cruz, entre los que estaban Azucena Villaflor, las primeras Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas Alice Domon y L茅onie Duquet. Y 6 de las 12 condenas a perpetua sumaron la acusaci贸n por la privaci贸n ilegal de la libertad, tormentos, robo de bienes y el homicidio de Rodolfo Walsh, en una decisi贸n que implica por primera vez una definici贸n jur铆dica sobre el asesinato a partir de los testimonios que se recogieron en el juicio y dieron cuenta de la presencia de su cuerpo muerto en la ESMA, pese a la desaparici贸n de sus restos. Acosta, Pern铆as, Astiz, Radice, Cavallo, Ernesto Weber y Juan Carlos Fotea fueron acusados por su caso.
El fallo aplaudido en el final por sobrevivientes y familiares que se congregaron en dos de las salas de Tribunales, en la calle, en un festival organizado por HIJOS, contuvo otras definiciones importantes. Los jueces Obligado, Ricardo Far铆as y Germ谩n Castelli condenaron a la pena de prisi贸n perpetua a Oscar Montes por el crimen de Mar铆a Cristina Lennie, en una resoluci贸n que por sus caracter铆sticas tambi茅n es una bisagra: Lennie tom贸 una pastilla de cianuro en el momento del secuestro. El caso considerado hasta ahora como un supuesto suicidio hab铆a entrado al juicio por privaci贸n ilegal de la libertad y tormentos. La querella del CELS pidi贸, en su alegato, un cambio para imputar a los acusados por su homicidio, al considerar que cuando 鈥渆lla opta por el suicidio no lo hace libremente ni por propia decisi贸n, sino que lo hace forzada por las circunstancias que genera en forma dolosa e ilegal el imputado鈥, un argumento que termin贸 plasmado en la sentencia.
La perpetua alcanz贸 tambi茅n a Miguel Donda, en su caso por el homicidio de Raymundo Villaflor: una decisi贸n que admite el cambio de calificaci贸n en el mismo sentido de Walsh: pese a la ausencia del cuerpo el Tribunal reconoci贸 en el fallo el asesinato a partir de los testimonios de quienes lo vieron muerto en el centro clandestino de los marinos.
Manuel Garc铆a Tallada y Juan Carlos Fotea recibieron 25 a帽os de prisi贸n. El m茅dico Carlos Capdevilla recibi贸 la pena a 20 a帽os de prisi贸n por 14 privaciones ilegales y tormentos agravados. Juan Antonio Azic, el apropiador de Victoria Donda, fue condenado a 18 a帽os por 3 privaciones ilegales de la libertad y tormentos agravados, entre ellos el de Carlos Lordkipanidse, a quien tortur贸 con su hijo sobre la panza. Y hubo dos absoluciones: Juan Carlos Rol贸n y Pablo Garc铆a Velazco, alias Dante, acusado por las v铆ctimas como el jefe del operativo de Rodolfo Walsh. Rol贸n estaba imputado como parte de la patota del operativo en la Santa Cruz. Anoche no se conoc铆an las razones por las que el tribunal decidi贸 absolverlo, pero seguir谩 detenido porque est谩 procesado por otros casos de la megacausa. El caso de Garc铆a Velazco es uno de los m谩s cuestionados por los sobrevivientes. 鈥淒ante鈥 ten铆a un hermano mellizo que est谩 muerto y a qui茅n 茅l le imputa la participaci贸n en el operativo de Walsh como parte de su coartada y de la l贸gica de invisibilizaci贸n de los represores. Quienes lo conocieron y volvieron a verlo ayer por la ma帽ana cuando pronunci贸 sus 煤ltimas palabras estaban furiosos, convencidos de que esa coartada podr铆a permitirle liberarse a los ojos de los jueces. Como Rol贸n, tampoco saldr谩 en libertad: continuar谩 detenido por otros procesamientos pendientes.
Finalmente, la sentencia avanz贸 sobre pedidos planteados por la fiscal铆a de Mirna Goransky y Pablo Ouvi帽a y dio lugar a otros pedidos que plantearon en los alegatos las querellas integradas por la Secretar铆a de Derechos Humanos de Naci贸n, el Cels, que sum贸 a Abuelas de Plaza de Mayo, la agrupaci贸n Kaos, Patricia Walsh y Horacio M茅ndez Carrera y Luis Zamora, en representaci贸n de las monjas francesas y el grupo de la Santa Cruz. Algunas de las respuestas fueron tomadas como verdaderas sorpresas. El tribunal orden贸 que se abra una investigaci贸n sobre el rol que mantuvo durante la dictadura Ram贸n Arrosa, el primer jefe de la Armada de la democracia. Arrosa, que hizo su carrera de ascenso durante la dictadura, declar贸 en el juicio como testigo y dijo aquello de que la infiltraci贸n de Astiz en el Grupo de la Santa Cruz hab铆a sido 鈥渆xitosa鈥 y que el problema de la Armada hab铆a sido no darle cobertura y enviarlo nuevamente a trabajar esta vez a Par铆s, donde lo descubrieron los sobrevivientes. Una declaraci贸n que en su momento enfureci贸 hasta a sus camaradas de armas, que le reprocharon haberse lavado las manos. Otra decisi贸n fue separar las acusaciones por violencia sexual en la ESMA y derivarlas al juzgado federal numero 12, donde Sergio Torres abri贸 una causa situ谩ndolos como delitos de lesa humanidad. Lo mismo orden贸 respecto de los ni帽os secuestrados con sus padres y el funcionamiento de la maternidad clandestina de la ESMA. El tribunal orden贸 una medida de protecci贸n sobre el Campo de Deportes de la ex ESMA, que a煤n sigue usando la Marina y sobre el que existen sospechas de que se utiliz贸 para la incineraci贸n o entierro de cuerpos.
Otro dato, quiz谩 m谩s inesperado, fue un pedido para que la Corte Suprema de Justicia de la Naci贸n promueva ante los organismos de Justicia internacional la inclusi贸n de la figura del perseguido pol铆tico en el delito internacional de Genocidio.
La espera
La sentencia se hab铆a anunciado para las seis de la tarde, pero se escuch贸 reci茅n dos interminables horas m谩s tarde. La demora alent贸 todo tipo de rumores. En los pasillos, los empleados del Tribunal organizaban las filas para acreditaciones que rebalsaban capacidades y presencias. Entre los invitados de los acusados apareci贸 Cecilia Pando, que termin贸 en un momento en medio de un pasillo espalda con espalda con Myriam Lewin. Un empleado sudaba buscando formas para hacer entrar como acreditados a los cronistas de prensa que llegaron de todo los lugares. Otro dec铆a que todo estaba bien, que iba a ver una sentencia justa. Los jueces, sin embargo, no aparec铆an. En la sala alguien llegaba con el dato de que no se pon铆an de acuerdo, que habr铆a solo cuatro perpetuas.
El Tribunal ten铆a antecedentes que despertaban cierta inquietud desde el comienzo del juicio. Con s贸lo un integrante distinto, hab铆a absuelto a tres de los cinco acusados en el 煤ltimo juicio a los ex jefes de Area. Adem谩s, hace cuatro a帽os, no pudo garantizar la seguridad del ex prefecto H茅ctor Febres, que muri贸 aparentemente envenenado en prisi贸n antes de escuchar la sentencia.
A las ocho de la noche, todos los que ten铆an que estar estaban ah铆. Las Abuelas de Plaza de Mayo Estela Carlotto, Rosa Roisinblit, Nora Corti帽as y Laura Conte, de Madres de Plaza de Mayo L铆nea Fundadora; el secretario de Derechos Humanos de la Naci贸n, Eduardo Luis Duhalde y su segundo, Luis Alem; el diputado Julio Piumato, el presidente del CELS, Horacio Verbitsky. Cecilia de Vincenti, la hija de Azucena Villaflor. Ana Mar铆a, Mabel y Esther, las hijas de Esther Careaga del grupo de la Santa Cruz. Lilia Ferreyra y Jorge Pinedo, el ex marido de Patricia Walsh. Los sobrevivientes: Graciela Daleo, Carlos Lordkipanidse. Las sobrinas de L茅onie Duquet que llegaron por primera vez a Argentina desde Francia para escuchar la sentencia. Su prima, sor Genevi猫ve Jeanningros, vestida de religiosa, acompa帽ada por el embajador de Francia Jean Pierre Asvazadourian. 鈥淢ucho de emoci贸n鈥, dec铆a Genevi猫ve. 鈥淭engo admiraci贸n por la Argentina, de su valent铆a de hacer estos juicios, de una democracia que puede estar fundada sobre la justicia: estuve el a帽o pasado y presenci茅 la manifestaci贸n del 24 de marzo, vi todos esos j贸venes que para m铆 es una inmensa esperanza para la Argentina y todos los 30 mil desaparecidos son como sus semillas, para el d铆a de hoy, de ma帽ana鈥.
Algo de eso apareci贸 en la sala en ese momento. Adolfo Mango, de la Santa Cruz, y Mar铆a Adela Antokoletz, que estuvieron d铆a a d铆a ocupando las sillas de los interminables d铆as de audiencia, repartieron unas im谩genes con las fotos de los doce de la Santa Cruz. Con la cara de Walsh. Las im谩genes eran como estampas. A las 20.07, cuando entraron los marinos esposados a la sala, los familiares miraban detr谩s de un vidrio. Con los pu帽os en alto, la V de la victoria en las manos y las manos alzadas con las estampas hicieron de fondo de los flashes. Cuando todo termin贸, y el tribunal dijo lo que dijo, la sala volvi贸 a cantar su himno: 30 mil compa帽eros detenidos desaparecidos, presentes. Ahora y siempre.






